Cómo cuidar un pez en casa

Publicado el: 20 de Julio de 2018

¿Te gustaría tener un pez como mascota? Aunque se pueda pensar lo contrario, no basta con tenerlo en una pecera y echarle de comer cada cierto tiempo. Te enseñamos los cuidados básicos de los peces.

Tener peces en casa no es solo un capricho, para muchas personas es toda una afición y debes comenzar por conocer las necesidades de la especie que más te gusta, la compatibilidad con otros peces por carácter y por necesidades de su medio ambiente. Cada especie de pez necesitará cuidados específicos, pero en general hay que tener en cuenta una serie de consejos básicos para que nuestra mascota viva el mayor tiempo posible, que por cierto, también dependiendo de la especie, podrían ser muchos años.

Cómo debe ser el acuario

El acuario es uno de los elementos más importantes y por ello debe ser del tamaño adecuado para que los peces puedan moverse sin problemas. La típica pecera redonda de cristal no es la mejor solución porque puede suponer un espacio bastante limitado para nuestra mascota, por su forma evita la oxigenación del agua y estresa mucho a sus inquilinos.
El número máximo de peces que puedes tener debe ser directamente proporcional al número de litros de la pecera. Un pez de tamaño mediano puede necesitar hasta 40 litros de agua por individuo para poder estar sano y feliz.
Tampoco podemos olvidarnos de la limpieza del agua. Lo más aconsejable es colocar un filtro que vaya purificando el agua y si es posible, eliminar el cloro si procede de la llave antes de rellenar la pecera con productos específicos para ello o mejor aún, dejándola reposar durante una semana.
En cuanto a la luz, también debemos cuidarla e intentar evitar que reciba directamente la procedente del sol. Lo conveniente es instalar una luz para acuarios o colocar una lámpara cerca, pero estando pendiente de no tenerla siempre encendida, ya que debemos recrear el ciclo natural que tendría lugar en el mar o en el río, en los cuales hay ciertas horas de luz y ciertas horas de oscuridad. Además, debemos tomar en cuenta qué tipo de luz es la adecuada para las especies que tendremos, si vamos a poner plantas naturales, etc.
Sin duda alguna, cuando nos damos a la tarea de imitar la naturaleza, y proveer a nuestros peces de condiciones ambientales idóneas para su desarrollo, podemos constatar que en realidad se trata de una tarea compleja y que requiere de mucha atención por nuestra parte.
Aunque en la actualidad existen numerosos equipos automatizados que nos ayudan a mantener las condiciones adecuadas para un acuario, nuestra atención y cuidado es irremplazable. No obstante, las personas que pasan la mayor parte de su tiempo fuera del hogar, pueden hacer uso de estos equipos con el fin de llegar a casa, tras un día ajetreado en el trabajo y disfrutar del espectáculo visual que nos brindan estos animales tan hermosos.
Si bien, con las bondades de la tecnología actual, un acuario puede permanecer por espacio de tres semanas fuera de nuestra supervisión a través de comederos automáticos y controles programables de luz, etc. lo cierto es que este tipo de situaciones no deben volverse habituales (de lo contrario deberías replantearte tu idea de tener un acuario).
En este sentido, queremos proveerte de una serie de consejos o tips básicos con los que mantener un acuario saludable y en óptimas condiciones. Al finalizar, podrás advertir que no se trata de una labor compleja, y que, con algo de paciencia y dedicación, podrás ostentar un acuario realmente hermoso y deslumbrante.
A la hora de adquirir una pecera, podemos optar por acuarios en paquete, muy comunes en las tiendas especializadas, donde nos proveen de todo lo necesario para comenzar a vivir el apasionante mundo de la acuariofilia.
Con respecto al material de las peceras, siempre es bueno tener en cuenta que las de cristal son más baratas y difíciles de rayar. Sin embargo, las peceras de acrílico se rompen con menor facilidad, poseen un índice menor de refracción y las ralladuras pueden eliminarse fácilmente.
En cuanto al volumen, mayor dimensión no significa necesariamente mayor carga de trabajo, al contrario, a mayor espacio, mayor estabilidad del ecosistema, por lo tanto, tus peces serán más felices, más sanos, bellos y tú trabajarás menos. Para empezar, lo ideal será contar con un tanque que ronde los 90 litros de agua por lo menos. En cualquier caso, no deberemos elegir peceras redondas, pues poseen una mala oxigenación, demasiada refracción e impide el nado correcto de los peces.
Adicionalmente, deberemos contar con un calentador que mantenga una temperatura estable, por lo general se recomienda mantener un registro constante de 25 grados; dependiendo de las especies que poseamos; y de un termómetro que nos permita supervisar el valor de la temperatura.

Filtración e iluminación.

Existen varios tipos de filtración, las más importantes y que siempre deberían ir de la mano son la mecánica y la biológica, que permite sacar la mugre del acuario y descomponer los residuos habituales evitando el surgimiento de amoníaco tan nocivo para nuestros peces. La presencia de grava en el fondo también actúa como filtro y permite la conservación de las plantas, ten en cuenta que debemos conseguir una buena colonia de bacterias, por eso debemos tomar en cuenta que elegir grava que permita su ciclo es muy importante, además la graba oscura acentuará el color de los peces, lo que se traduce en una mayor vistosidad.
A su vez, será necesario tener en cuenta que la iluminación en nuestra pecera dependerá de la presencia de plantas o no en la misma. Para resaltar el color de los peces, bastará con luces fluorescentes que no afecten demasiado la temperatura. En cambio, si se cuenta con plantas, deberemos usar luces incandescentes que favorezcan su crecimiento. En cualquier caso, recuerda siempre que un acuario demasiado iluminado y que no contenga suficientes plantas, hará crecer las algas de inmediato.

El agua

Primero que todo, el agua directa del grifo no es adecuada para nuestro acuario, pues posee sustancias químicas como el cloro que resultan nefastas para los peces. Por ello, conviene conocer un poco más sobre las propiedades químicas del agua. No es necesario cursar un diplomado en química, basta con dominar algunos conceptos básicos como el pH, la dureza del agua o el grado de salinidad que contiene.
Otro punto importante, es mantener una renovación del agua de manera frecuente. Los cambios parciales deben llevarse a cabo semanalmente, recambiando un 20% del volumen total en nuestro acuario. Si nos auxiliamos de un sifón, limpiaremos las paredes de la pecera y sobre todo el sustrato, mientras extraemos el agua. También resulta vital que el agua repuesta posea la misma temperatura. El resto de los parámetros deben ser examinados al menos una vez a la semana.
Finalmente, resaltar que el agua elegida dependerá en gran medida de las especies de peces que habiten nuestro acuario. Cada ejemplar posee particularidades únicas que determinan el grado de pH o la temperatura por ejemplo. Ante cualquier duda acude al conocimiento de personas con experiencia.

Sobre la alimentación

En cualquier caso, nuestro objetivo principal será siempre el de mantener a nuestros peces libres de estrés. Esto puede lograrse con los mencionados cambios periódicos de agua, con una buena selección de las especies que convivirán en el acuario, proveyéndoles de suficiente espacio para desplazarse y desarrollarse y finalmente, controlando la alimentación.
Con respecto a este último punto, resaltar que los peces deben de ser alimentados diariamente entre dos y tres veces. La porción de comida debe ser justa para evitar que el exceso de comida vaya a parar al fondo. Según cada especie, deberemos emplear tipos de alimentos tan variados como las escamas secas, productos congelados, algunas verduras o alimentos vivos según sea el caso. Siempre es recomendable mantener una dieta balanceada, evitar la sobrealimentación y moderar el uso de comidas artificiales.


FUENTE: Diario Contraste